San Salvador: Central Market

12 Mar 2017

Para leer el aporte en español, por favor desplácese hacia abajo.

 

After spending an hour or so absorbing the unconventional grandeur of El Rosario Church, we headed across the central plazas to enter the periphery of another of San Salvador’s incredible experiences – the Mercado Central (central market).

 

A lot can be said about a city after exploring its markets, and San Salvador is no exception. In many respects the central market is much like any other, in that you can buy a range of different items, everything is open to negotiation and the street vendors attract trade by calling out their offers and prices, or appealing to passing people to interest them in their sales. The phrases most heard by on this occasion were “siete tomates por una cora” (seven tomatoes for a quarter – 25 cents), “¿que buscas, corazón?” (what are you looking for, sweetheart?), and “dígame, mi amorcito/a” (how can I help you, love?). There’s definitely something comforting in the way that market traders the world over communicate similarly with their customers.

 

The difference with the central market in San Salvador is two-fold: the scale, and the range.

 

The scale is incredible - an entire area of the city centre totally inadmissible to cars or trucks, where everything is transported by hand, head, shoulder or handcart. The inside and more formal part of the market covers roughly a dozen blocks of prime city centre real estate (check out the map below to get a sense of the market's size in relation to central San Salvador) but is also bordered on all sides by streets and spaces full of unauthorised market vendors. These vendors sell out of a variety of makeshift shops, corrugated metal lean-tos, wheelbarrows or foldaway tables. This makes the full scale of the market almost impossible to explore, let alone calculate.

 

Whilst this is the reality of the market at the moment, the centre of San Salvador is changing, and will continue to do so over the next few months and years. This is due to a controversial initiative of San Salvador’s mayor, Nayib Bukele, to ‘reorder’ the city centre to make it more of a pleasant and usable space, which has involved moving many street vendors and temporarily closing certain plazas to the public.

 

Problematically for this blog post, the scale of the market is extremely difficult to portray in pictures. The linear main structure is intersected with winding, weaving elaborate shortcuts and passages connecting with each other and the main pathways; stalls are packed next to one other, and wares are lined up, piled high and leaning against each other. As a result, it’s an easier picture to paint with words rather than with photographs.

 

The range of items in the central market is simply astounding. It seems to be good odds that you could find almost anything that you would want in the central market, and be able to haggle a good price for it. Clothes, food, live animals, electronics, flowers, toilet roll, mosquito nets, firewood, industrial materials, agricultural fertiliser, houses, flights to Timbuktu - all are seemingly possible and just a fraction of the things that you could expect to find in the market. Once upon a time you could find turtle eggs and live iguanas adorning the market stalls and piled freely outside of shops. However a regulatory and real-life clampdown on selling such items, as well as a focus on protecting and conserving the environment and endangered species has put an end to presence of those products in the market. Nothing has exemplified this focus on environmental protection more than the successful grassroots campaigning in El Salvador against the OceanaGold mining company, but that is for another blog post.

 

La Iglesia El Rosario and El Mercado Central are just two of the awesome sights in the Centro Histórico of San Salvador, and we’ll be heading back to share even more of the experiences it has to offer.

 

 

 

 

El Mercado Central, San Salvador

 

Después de casi una hora absorbiendo la grandeza poco convencional de la Iglesia El Rosario, cruzamos las plazas centrales para entrar a las periferias de otra de las experiencias increíbles de San Salvador – el mercado central.

 

Se puede saber mucho de una ciudad a través de sus mercados, y San Salvador no es ninguna excepción. En muchos aspectos, el mercado central es igual a cualquier otro mercado, ya que se puede comprar una variedad de productos, todo está abierto a la negociación, y lxs vendedorxs en las calles llaman la atención a la gente gritando sus precios y ofertas, o les llaman a personas que pasan para interesarles en sus productos. Las frases más comunes que oímos en el mercado esta vez, eran “siete tomates por una cora, “¿que buscas, corazón?”, and “dígame, mi amorcito/a”. Hay algo reconfortante en la forma en que comerciantes por todo el mundo comunicarse de manera similar con sus clientes.

 

La diferencia con el mercado central de San Salvador es dual: la escala y la variedad de productos.

 

La escala es increíble - una zona entera del centro de la ciudad donde no hay carros o camiones, y donde se transporta todo por mano, cabeza, hombro o carrito. La parte interior y más formal del mercado cubre aproximadamente unos doce cuadras del centro de la ciudad (consulte la mapa arriba para darse una idea de la magnitud del mercado en proporción con San Salvador central), pero está rodeada por calles y espacios llenos de comerciantes no autorizados. Estxs vendedorxs utilizan tiendas improvisadas, casitas de lámina, carretillas o mesitas plegables. Significa que es casi imposible explorar, mucho menos calcular, toda la magnitud del mercado.

 

Así es la realidad del mercado ahora, pero el centro de San Salvador está cambiando, y continuará a cambiar durante los próximos meses y años. Esto se debe a una iniciativa controvertida del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, que está llevando a cabo un 'reordenamiento' del centro de la ciudad, para crear lugares más usables y agradables. Se implica que muchxs vendedorxs tienen que moverse y que unas plazas están cerradas al público temporariamente.

 

 

Para este aporte de blog es un poco problemático que la escala del mercado es muy difícil retratar en fotografías. La estructura principal lineal se interseca con atajos y pasajes sinuosos y complejos que se conectan; los puestos son uno tras otro, con las mercancías en filas, amontonadas, y apoyándose. Por eso, es más fácil pintar la imagen con palabras que con fotografías.

 

La variedad de productos en el mercado central es asombrosa. Las probabilidades son buenas para que se pueda encontrar casi cualquier cosa que quiera en el mercado central, y que pueda regatear un buen precio. Ropa, comida, animales vivos, aparatos electrónicos, flores, papel higiénico, mosquiteros, leña, materiales industriales, abono, casas, vuelos a Timbuktu – todos parecen posibles y son solo una parte de las cosas que se puede encontrar en el mercado. Hace tiempo se podía encontrar huevos de tortuga y iguanas vivas decorando los puestos del mercado y apilados libremente en frente de las tiendas. Sin embargo, restricciones regulatorias y reales en la venta de tal cosas, además de un enfoque en la protección y conservación del medio-ambiente y de especies en peligro de extinción, ha puesto fin a la presencia de esos productos en el mercado. Nada ha ejemplificado este enfoque en la protección del medio-ambiente más que las campañas populares exitosas contra la empresa minera OceanaGold en El Salvador, pero esa historia es para otro aporte de blog.

 

La Iglesia El Rosario y el mercado central solo son dos de las vistas geniales del centro histórico de San Salvador, y vamos a regresar para compartir aún más de las experiencias que ofrece la ciudad.

 

 

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Photographs by Tom Sheppard

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